El prisionero, Todo un clásico del sexo estimulante. El juego del ciego deja a la persona sin posibilidad de ver lo que está ocurriendo, pero el prisionero inmoviliza, lo convierte en su esclavo. Por ejemplo, al atarlo contra la cama o en una silla. Esta sensación puede ser muy provocativa. Además, si se le tapan los ojos, la situación es todavía más erótica.

Twister desnudo, En este juego puede traernos a la infancia, pero no tiene nada de infantil. Twister es uno de los juegos de habilidad que más han disfrutado muchas generaciones. Es un juego que requiere destreza física así como coordinación motora. Para que se convierta en un juego sexual, es necesario que los dos miembros de la pareja estén desnudos o en ropa interior. Lo que pase después ya es cosa vuestra.

La guerra, en este juego no pretende ser violento. Para jugar, es necesario que los dos se desnuden y sujeten un cojín. Después, debe comenzar una batalla entre los dos sin que exista daño físico. El objetivo es hacer el amor y no la guerra. Más información aquí

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